Te veo en un portal, es solo el cristal.
El sol reside más alla.
Te busco y te busco, no te puedo encontrar.
De mi cuerpo un grito se quiere escapar.
Detras de mis manos, mis uñas nomás.
Te busco y te busco, tendré que callar.
La pasión de tus manos, un frío voraz
que sangra, que rie y se mofa al compas.
A cada rio ya seco encontramos,
a cada caricia un frio rozar
existe salida mas triste que el vino
y es el eterno moqueo invernal.
La lluvia no lava ya las heridas
solo pudre hojas de mi jardin
que entre todas, ellas eran mias
y hoy son del viento, del aire de abril.
Y si estas paredes ya no son un sitio,
si los pajaros no me oyen aullar
siempre queda ese espacio limpio,
detras de mis ojos, espero llegar.
Me siento, respiro, me distraigo un poco,
Me paro, me siento, te vuelvo a buscar,
no encuentran mis ojos donde hacer foco,
para una sonrisa poder encontrar.
(muy mal la métrica, lo sé, pero si leyeron lo que escribí, es obvio que no me importa.)


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