Cuando un cuerpo debe ir al dentista, actua sobre él una fuerza M, directamente proporcional al producto de la fiaca de lavarse los dientes, por el tiempo transcurrido desde la última visita. Además, observamos una fuerza D, que es la certeza del dolor que nos va a producir el contacto con las piezas dentales por parte del individuo. Eso nos dá como resultante, la fuerza C, que tiene como dirección el vector opuesto a la fuerza Voluntad, a saber: Cagazo.Si esto no es ciencia, no sé que más puede ser.
Al dentista y más allá.


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